Por una comida pública de calidad

Resulta que las comidas escolares, hospitalarias, geriátricos, etc. se pagan con dinero público.En la mayoría de los casos, además de generar el efecto deprimente que relata la situación hospitalaria, genera patologías mucho más dañinas: se emplean miles de millones de dinero público en comidas que suelen dar asco o no satisfacen ni el gusto ni las necesidades alimentarias de los que la comen.

Gran parte de estos operadores de catering, además de no ser locales, tampoco se aprovisionan localmente de las materias primas. Esto genera la deslocalización de los recursos económicos, lo cual empobrece la economía local.

Pero el asunto no termina aquí la mayoría de los menús incorporan exceso de proteína animal; ¿Cómo es posible alimentar con proteína animal con dinero público?. En el entorno público la proteína animal debería de estar prohibida, tanto como ¡fumar en los quirófanos o en las guarderías!. La razón es simple, la carne genera un letal efecto invernadero, consume enormes cantidades de recursos agua y energía, y además es inductora de patologías bien definidas en “El estudio de China“ como cáncer y cardiocoronopatías.

La administraciones publicas tan cautelosas con la aplicación de la norma deberían de aplicar una normativa diferente:

1.       El que define los pliegos de condiciones debe de comer lo que prescribe.

2.       Los menús  deben de estar exentos de proteína animal.

3.       El aprovisionamiento debe de ser local y de acuerdo a la cultura local.

4.       La producción debe de premiar el KM-0.

5.       Los macronutrientes deben de ser mínimamente procesados y ser integrales.

6.       El envase debe de ser restrictivo.

7.       En la preparaciones primará tanto la calidad nutritiva como la medioambiental.

8.       El costo no provocará exclusión.

 

La gestión de los alimentos en el sistema público, y privado, debe de estar reglada por la “Lex Artis”, donde el estado debe actuar con un conjunto de prácticas destinadas a salvar la vida de acuerdo con la información actual.

El estado en este momento no puede convivir con un 50% de cáncer, con 60% cardiopatías, morbilidad incluida y además, pagar millones por la comida pública que no se come.

El pasado año, una niña inglesa de 9 años denunció la comida basura del menú escolar: Una porción de pizza, una croqueta, un poco de maíz y una magdalena; o dos croquetas, una hamburguesa con queso, tres rodajas de pepino y un polo. Este es el menú que, se supone, debe alimentar a un estudiante de primaria.  Otro ejemplo de la preocupante escasez de alimentos saludables en los comedores escolares.

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El blog de Martha Payne, ya cuenta con más de 100.000 visitas y sigue subiendo. Las sorprendentes fotografías del menú escolar que come a diario en su colegio han abierto la polémica sobre la comida basura que sirven algunos centros educativos.

Imagen de Flickr

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