Ecología y teoría de la Cuarta Cooperativa : Soluciones sostenibles

Molinos, almazaras y prensas de vino. Las comunidades tuvieron desde siempre “industrias al servicio de todos”: el molino de grano, la cooperativa del vino, la almazara de aceite… Pequeños ingenios fabriles que podían ser utilizados  por una comunidad cuando resultaba absurdo o caro disponer de una industria solo al servicio de uno. Los pequeños productores, cuando llegaban las cosechas estacionales llevaban al ingenio comunitario su grano, sus uvas o sus aceitunas; el producto obtenido (harina, vino o aceite) constituía su reserva anual de subsistencia. Y así sigue siendo…

Las otras defensas individuales de conservación alimentaria también son bien conocidas: salar, ahumar, secar.  Y si me apuran…escabechar y compotar. Para aplicarlas no hacía falta aparato comunitario. Solo técnicas individuales.

La conservación para alargar en el tiempo las cosechas, las pesqueras y las matanzas se pierde en la noche de los tiempos. Se obtenían dos cosas: larga caducidad y mayor valor. Pero… ¿Dónde están los modelos comunitarios para transformar los otros alimentos básicos? ¿Dónde los medios técnicos al servicio de todos?

Y en esto irrumpe Foodtopía. El  S. XXI será el siglo de la regeneración o el desastre. Sin prórrogas. La prórroga, ya se jugó y fue el S.XX.

El S. XX nos ha dejado sistemas de libremercado descontrolados y nefastos: Sistema financiero, sistema alimentario, insostenibilidad energética, hídrica y medioambiental, burbujas inmobiliarias…. Los 90 años próximos son los de las soluciones. Pero hay que correr.

Foodtopía nace de la reflexión ante un logro tecnológico y lo potencia, lo aplica y propone soluciones de regeneración para un sistema alimentario lesivo y caduco. Pero el mundo es global y las soluciones deben ser globales, atrevidas (hay prisa),  multidisciplinares y prácticas.

No es momento de teorizar sino de actuar. No es momento de academicismos, snobismos ni toreos de salón. No hay tiempo. Tampoco hay tiempo que perder en discusiones excesivas entre gente consciente. Como cada día hay menos tiempo para cocinar partiendo de la materia prima bruta.

El mundo alimentario se debate ante un sin fin de heridas abiertas; ineficiencias tecnológicas, pseudo seguridad alimentaria, patologías sanitarias, huellas excesivas por todos lados, productores e industriales maltratados, países maltratados. Y una industria alimentaria alejada de la cocina casera natural. Un panorama desolador que requiere de  revulsivos  coordinados de muchos.

Y de propina, colectividades e instituciones sensibles (guarderías, colegios, institutos, hospitales, universidades, geriátricos), cuya alimentación cautiva no es correcta ni en seguridad alimentaria ni en sabor, ya que en muchos casos queda en manos de operadores cuya única meta es el beneficio. Estamos a años luz de otros modelos de  restauración colectiva.

Una tarea multidisciplinar                                                                                                                                                 Foodtopía  propicia una “Cuarta Cooperativa” al servicio de comunidades cercanas: aquella que permitiría  a amplios segmentos agrícolas llevar sus productos hortícolas excedentarios y recoger una parte de ellos transformados en alimentos perdurables que trascendieran la cosecha; igual que se lleva el grano, la aceituna o la uva y se recoge la harina, el aceite o el vino.

Foodtopia hace posible semejante cosa para múltiples horticultores y consumidores. Una multitud de pequeños “ingenios” al servicio de las comunidades pueden inundar el mundo global.

Pero no se trata aquí de añadir costes a unas huertas que se mueren, sino de crear nuevas huertas y nuevos negocios en base a esas huertas. Al final, aquí hay que producir. No solo de ingenieria especulativa vive la economía; y es peligroso que solo unos pocos y grandes  monopolicen, o aplasten,  la producción hortícola como monopolizan la distribución. Y ya se está viendo. Y es peligroso.

La idea de transformación de productos hortofrutícolas  comarcales que se propone sirve a muchos:

  • a las cooperativas grandes y pequeñas
  • al emprendedores que vean en la transformación de los alimentos que cultiva una fuente de valor añadido.
  • al huerto intensivo y al huerto ecológico
  • al huerto en el campo y al huerto urbano
  • al horticultor profesional y al agricultor aficionado
  • al asentador del mercado y a la frutería de la esquina
  • al puesto de la plaza y tiendas de proximidad que puedan regenrarse y competir con la gran distribución.
  • a la hostelería, que necesita regenerarse a marchas forzadas
  • a los hogares a través de asociaciones de todo tipo que reduzcan la intermediación,  tan lesiva a las economías familiares.

Porque todos los pequeños productores hortícolas y frutícolas:

  • tienen excesos de cosecha (se tira en uno u otro momento el 50% de lo que se cultiva)
  • tienen productos que no se venden por leves defectos o pérdidas de “presencia”
  • tienen vegetales que se acercan peligrosamente a la caducidad

 La solución es la de una cooperativa clásica que transforme esos productos y los convierta en no perecederos: “Tráeme tu producto y págame la transformación o llévate la parte de producto que te corresponda”. Todo un clásico.

 

A muchos les encantaría disponer de los productos de su huerta  conservados, y no los tienen porque no tienen tiempo, ni capacidad, ni medios de alta seguridad alimentaria para hacerlo. Porque hablamos de verduras al vapor y salteadas; de verduras y frutas reducidas y concentradas; de mermeladas, almíbares, compotas y confituras. Todo ello transformado con eficiencia y a bajo coste.

Esos productos, que a todos los consumidores nos gustaría encontrar en los puestos del mercado y no solo en los lineales de las grandes superficies. (En USA los mercadillos de agricultores están creciendo a razón de un 60% anual). A la gente le puede encantar encontrarse eso. porque queremos ver el nombre de un horticultor certificado del que nos fiamos.

Foodtopía está  convencida de que iniciativas así potenciarían la agricultura y las huertas urbanas, amén de propiciar nuevos negocios e iniciativas.

También creemos que muchos asentadores de los mercados y verdulerías urbanas venderían en sus puestos, y muy gustosamente,  salteados y conservas caseras de verdad y ecológicas con pedigrí.

Y más seguro estamos de que tales ingenios darían un empujón considerable a la emergente agricultura ecológica que podría vender a sus clientes sus productos transformados y no solo sus productos en bruto. La fiabilidad debe extenderse a la transformación alimentaria, tan en entredicho.

 

Una revolución. Pero iniciativas en solitario…NO.

Porque no toca. Habíamos dicho que estábamos en un S XXI lleno de patologías de toda clase. Habíamos dicho que teníamos prisa. Habíamos dichos que esto iba de esfuerzos multidisciplinares. Entonces los retos son otros y son más. Y de más cabezas pensantes.

 

No imaginamos, ni deseamos, que esbozos de alternativas como ésta no se vean sinérgicamente acompañadas de los esfuerzos que otros hacen en tantos campos: por la sostenibilidad global, por la agricultura urbana, por la renovación energética, por la arquitectura de los ingenios, por la reforma de las comunidades y municipios, por la agricultura local, por la alimentación consciente y sana, por la pervivencia de la agricultura ancestral, por la seguridad alimentaria y el recorte del gasto sanitario debido la alimentación insana, por el apoyo a las comunidades lejanas y pobres,  por la cultura del entorno, por el paisaje y la calidad de vida…

Pero creemos que esa nueva generación de alimentos transformados, deben estar buenos; muy buenos.  Con etiquetas limpias y con ingredientes anclados en el recetario tradicional (seguido con rigor en sus tiempos, temperaturas y pasos) y en la memoria del gusto. Basta ya de productos transformados que ni se acercan a la calidad que se obtiene en los hogares.

Larga sería la lista de sinergias apetecibles y necesarias para que un proyecto como el que podría detonar aquí, en nuestra tierra, tuviera la trascendencia real y moral que la regeneración del siglo necesita desesperadamente.

Exportar iniciativas de éxito.

Pero también las regiones pobres del mundo pueden poner en valor sus productos si los transforman en productos de larga duración transportables en barco; todos los expertos coinciden en que la exportación es la salvación del Tercer Mundo dentro de parámetros de comercio justo; más aún, su significación en dólares tiene un efecto multiplicador y solucionador de problemas mucho mayor en el Tercer Mundo que en el Primer Mundo, por razones de valor objetivo más que obvias. Es apasionante lo que puede hacerse.

Hablando de Primer Mundo y de Regiones: Carlo Petrini, a través de su movimiento slow food, puso a su región, El Piamonte, en el mapa alimentario, en el mapa de las iniciativas por el mundo, en el mapa del sentido común.

Es posible repetir la jugada y hacerlo de una manera tan global y tan interdisciplinar que ponga a nuestra tierra en el mapa de las iniciativas admirables.

Yo no sé qué pueden pensar de estas cosas nuestros políticos, pero sí sé que de tener éxito, la remuneración política sería inmensa. Como en Piamonte.

Había políticos antiguos que pensaban en ganar las elecciones, claro que sí,  pero también pensaban en dejar cosas para la posteridad, ser recordados (ellos, y no sus madres) muchos  años después de abandonar la política. Hacer cosas trascendentes para sus hijos, sus nietos, su gente. Ahora no sé. Pero a todo el mundo le gustaría que los hubiera.

Si somos capaces de crear potentes sinergias con todos los que debieran estar implicados en semejante tarea, si somos capaces de llevarlos a las barricadas del pensamiento útil, sin duda alguna, es mucho lo que conseguiremos.

Y eso tiene la categoría de legado para nuestros descendientes… y a nosotros nos otorgaría el derecho a poder dormir por la noche a pierna suelta.

Foodtopía

I+D+i

Un Comentario

Moisés García-Bueno Pérez

Suscribo con entusiasmo todo lo que se dice en este artículo. ¡INTERESANTÍSIMO!. ¡Ánimo, estoy con vosotros, y espero poder aproximarme a vuestro camino empresarial y social!. Gracias

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