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Cómo mejorar tu intestino, el segundo cerebro, con platos simbióticos primarios

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Mejorar tu intestino probablemente se haya convertido en una de tus preocupaciones últimamente, como la de muchos. En los últimos años nuestra dieta ha variado enormemente, y comemos procesados consciente o inconscientemente. Nuestra flora lo percibe, y normalmente provoca daños, aún reparables, a nuestro segundo cerebro: el intestino.
¿Sabes que sabemos realmente poco sobre nuestro intestino? Pero no te preocupes, que ahí está la ciencia para darnos soluciones de andar por casa para mejorar tu intestino con lo poco que se sabe y lo mucho que aún queda por descubrir.
“Gazpacho vivo”, uno de nuestros próximos platos simbióticos a ofrecer
La solución la encontramos en los alimentos fermentados. Los fermentados son potentes quelantes desintoxicantes y contienen más probióticos que los suplementos probióticos (sintéticos o no, se toman como suplemento al alimento, en lugar de ser el propio alimento), lo que es ideal para la optimización de la flora intestinal.
¿Qué alimentos son fermentados? El yogur, el kefir, la kombucha, el chucrut, los pepinillos, miso, tempeh, kimchi, queso o pan de masa fermentada.
Además, el proceso tradicional de fermentación se hacía, y aún hoy se hace, lavando y cortando las verduras o las frutas y mezclándolas con hierbas y especias. Después se pican para que suelten jugo, se mezclan con una solución de agua salada y se colocan en recipientes herméticos donde se mantiene a temperatura ambiente durante varios días. Después, se almacenan en un lugar fresco y oscuro donde se pueden guardar durante varios meses.

Nuestra preocupación por elaborar platos tradicionales pero especialmente sanos, nos ha llevado a experimentar con la fermentación.

El yogur y el queso son comunes, pero no es apto para veganos, además, no todos los yogures son buenos yogures, ni todos los quesos, buenos quesos. El resto de productos se toman en España menos habitualmente. Aunque ya tienes una pista para poder ingerir probióticos, no te olvides de mirar los ingredientes y detectar los conservantes, colorantes, y un sinfín de “lo que seantes” previo a la compra. También puedes hacer tú mismo fermentados en casa, y dedicar ese valioso tiempo que podrías estar ocupando en otro asunto.
Nuestra preocupación por elaborar platos tradicionales pero especialmente sanos, nos ha llevado a experimentar con la fermentación. Sin que quepa lugar a dudas: nosotros no usamos ningún “lo que seantes”.
Ahora ahondamos un poco más la prosa con conceptos más técnicos para hallar la explicación científica: La fermentación permite el crecimiento de algunos microorganismos y bacterias aptos para nuestro consumo, además de servir para la conservación de alimentos frescos. Así, nace el probiótico.
Pero espera, estamos hablando de probióticos y ¿qué es entonces un plato simbiótico? Muy fácil, es el alimento del probiótico. Otra forma de llamarlo: la fibra.
Si introducimos en un plato el elemento probiótico y el prebiótico, obtenemos el plato simbiótico, que ayuda a mejorar tu intestino aún más si cabe. De esta forma, tu segundo cerebro, tu flora intestinal. también tiene derecho a ser cuidado no sólo para la mejor salud de uno mismo, también para la salud de generaciones venideras.