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Resistir y Rehacerse

Desde hace algún tiempo, la resiliencia suscita un vivo interés por parte de profesionales de ámbitos cada vez más diversos, desde los asistentes sociales, los psicólogos y psiquiatras, los pediatras o los educadores sociales de menores, hasta los cuidadores de minusválidos, los gerontólogos, los pedagogos y filósofos especializados en ética.

El cambio revolucionario que el criterio de la resiliencia está produciendo consiste en ver de otra manera a todos aquellos que se consideraban como casos perdidos, desvalidos o marginados por circunstancias adversas. Apostar por la resiliencia significa animar en las personas la fuerza de sobrellevar situaciones destructivas y reconstruir la capacidad de autoestima. Despertar la convicción de que es posible superar traumas y luchar por una vida digna son las pautas que definen el trabajo de ayuda basado en la resiliencia.

En el libro del mismo nombre, se pueden encontrar testimonios de experiencias de muchos profesionales que han observado e investigado desde distintas disciplinas en diferentes lugares, culturas o condiciones sociales muy diversas. Mediante estas experiencias nos dan una idea de la importancia que tiene dar una oportunidad a seres humanos en condiciones de desventaja o desgracia extrema.

La definición de resiliencia (capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas e inclusive, ser transformados por ellas), como decimos, puede adaptarse a muchas vertientes de la vida y es por eso, que con la actual crisis económica y la de recursos que se avecina, este término se va acercando más a la resiliencia ECOLÓGICA/URBANA, de la que formamos parte en Foodtopia.

Son muchas las iniciativas que están surgiendo a nivel local para crear comunidades y ciudades resilientes, capaces de sobrevivir por ellas mismas y afrontar lo que venga, ¡que vendrá!. Desde 2010, la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNISDR) impulsa la campaña Desarrollando Ciudades Resilientes, que serán aquellas que implementen políticas locales de prevención y reducción de riesgos y de respuesta ante las catástrofes. Por su parte, Triple Pundit publicó, en 2011, un ranking de las 10 ciudades más resilientes del mundo, cuyo sello común es “que trabajan en la transición hacia una economía baja en carbono y se preparan ante el cambio climático”. Encabezan esta lista Copenhague (Dinamarca), Curitiba (Brasil), que obtiene el 82 % de su electricidad de fuentes renovables, y Barcelona, por sus ordenanzas relativas al uso de energía solar térmica.

La resiliencia urbana implica, además de resistir ante las catástrofes o de recuperarse posteriormente, desarrollar la capacidad de las ciudades para cambiar, adaptarse y transformarse en respuesta a las diferentes situaciones de crisis. Es por esto, que en Foodtopia ofrecemos una nueva herramienta, una herramienta capaz de ligarse con las comunidades de transición, los huertos urbanos compartidos, las redes de intercambio de bienes y servicios, el consumo colaborativo, etc. y que permita la dependencia 0 del petróleo o de otros combustibles fósiles en riesgo de desaparecer.

En Foodtopia nos adelantamos al futuro para construir ciudades resilientes ya, sin tener que esperar a la escasez de recursos y evitando la escasez de alimentos, con técnicas de producción completamente novedosas y respetuosas con el medio ambiente, y la salud y bienestar de los ciudadanos.

Foto de Resiliência via Graciela Gonçalves

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