Lucha contra la desigualdad

DeBlasio ha ganado las elecciones a la alcaldía de Nueva York, diciendo que luchara por la desigualdad.

En algunos lugares, los indicadores de desigualdad nos devuelven a niveles próximos a los años previos a la Gran Depresión: Estados Unidos ha tomado nota y su presidente, Barack Obama, señala la lucha contra la desigualdad como “uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo”; Nueva York ha elegido a un alcalde, Bill De Blasio, que llevaba la desigualdad como el mascarón de proa de su campaña; los mejores economistas se enzarzan en agrias polémicas al respecto.

“Le será bastante difícil encontrar un balance”, dijo el profesor de política Jamie Chandler, quien explica que las políticas de De Blasio también deberán considerar a neoyorquinos con más recursos económicos. “Nueva York es una de las ciudades con más impuestos de la nación”, señaló el profesor de Hunter College.

“Nueva York ha enfrentado un colapso fiscal, una epidemia de crímenes, ataques terroristas y desastres naturales. Pero ahora, en nuestro tiempo, nos enfrentamos a una crisis diferente – una crisis de desigualdad”, dijo el primer alcalde demócrata que ha tenido la Gran Manzana en las últimas dos décadas.

De Blasio, enfatizó que su gobierno se centrará en valores progresistas y la inclusión y oportunidades para todos. Afirmó en conferencia de prensa que no es suficiente una economía estadísticamente fuerte, y que hay que crear una ciudad de prosperidad compartida y oportunidades para todos.

En Europa, cuna de Marx y Ricardo, el nivel del debate es muy inferior. Pero empieza a estar ahí. ¿Qué dicen los marxistas al respecto? Costas Lapavitsas, profesor de la Universidad de Londres, es tajante: “Las políticas de rescate han agravado la desigualdad en todos los aspectos: salarios, pensiones, desempleo, laminación del Estado del Bienestar. Queda claro que la UE no tiene ya un programa keynesiano, que proyecte poder blando a través del crecimiento y el nivel de vida: se ha convertido en un proyecto neoliberal puro, elitista, socialmente insensible, que promueve una nueva estratificación social. Dadas las pobres perspectivas de Europa, las cosas solo pueden empeorar: política y socialmente, más desigualdad sería un serio peligro para Europa a la vista de los extremismos que vienen”.

El sociólogo español José María Maravall huye de tenebrismos y explica que la tendencia hacia la mayor desigualdad es inequívoca, pero en el pasado “ya pudo controlarse a través del gasto social y de las orientaciones políticas de los Gobiernos europeos en determinadas épocas, la más reciente durante los años noventa”. ¿Hay políticos en Europa dispuestos a dar un golpe de timón con políticas redistributivas, y electorados dispuestos a apoyarles?

Esto tiene una solución fácil un alcalde en un pueblo, transparencia, sociedad participativa, control público a través de sociedades sin ánimo de lucro de la energía, el agua, la basura,  la comida, y la moneda, estas son las cinco grandes cuevas de los grandes vampiros. Eso es lo que estamos y estaremos buscando: un pueblo con agallas. Y para ello no hace falta revivir a Marx.

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