Hiperactividad en los niños

Benjamin F. Feingold fue un alergólogo pediatra de California, quien propuso ya en 1973 que los salicilatos, colorantes artificiales y sabores artificiales causaban hiperactividad en los niños. La hiperactividad ahora se clasifica como trastorno por déficit de atención (ADD) o déficit de atención con hiperactividad (TDAH).

Para tratar o prevenir la hiperactividad, Feingold propuso una dieta libre de salicilatos, colorantes artificiales, sabores artificiales, BHA y BHT. Se ha comprobando cómo muchos problemas de comportamiento infantil mejoran con la supresión en la dieta de aditivos o sustancias sospechosas de provocar reacciones inflamatorias; y también, con la inclusión  de ciertas grasas y alimentos beneficiosos en el menú diario. Se deben evitar:

  • Los colorantes  artificiales.
  • Los potenciadores sintéticos del sabor.
  • El aspartamo (un edulcorante artificial).
  • Los conservantes  sintéticos BHA, BHT, TBHQ (son derivados del petróleo).

El conocido Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad se ha convertido en todo un clásico dentro de las sociedades contemporáneas. Este problema (que comienza a presentarse antes de la adolescencia) está vinculado directamente al trastorno bipolar, y no es un síndrome para nada desestimable. Su alcance no termina ni en la niñez ni en la adolescencia. Si bien estas etapas del individuo están condicionadas negativamente por este trastorno, sus repercusiones se dan en la personalidad del individuo, pudiendo incidir negativamente en él a futuro. Es por eso que es importante que los padres contemplen a los niños en este tipo de circunstancias, y además de la ayuda psicológica y medicinal, a través de la alimentación puede ganarse  mucho terreno.

Un estudio encargado por la Agencia de Seguridad Alimentaria Británica (FSA, en sus siglas inglesas) a la Universidad de Southampton sobre colorantes alimentarios ha encontrado una relación estadística entre ciertas combinaciones de estas sustancias, utilizadas frecuentemente en bebidas refrescantes y en otros productos consumidos por niños, y un incremento de la hiperactividad infantil. Se trata de algunas combinaciones de colorantes las que, junto al consumo de benzoato sódico (E211), un conservante antimicrobiano, provocarían supuestamente síntomas de hiperactividad en niños, especialmente entre los de menor edad.

Tanto la EFSA como la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) advierten a los padres con hijos con hiperactividad, que afecta aproximadamente a un 3% de los niños menores de siete años, que sus síntomas podrían mejorar eliminando de su dieta los productos con los colorantes referidos.

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